Un título gastado, tal vez mal utilizado pero es mi deseo que este texto así sea llamado. No quiero quitar el tiempo o malgastar la ilusión con un texto tan largo, probablemente sin emoción. Escritor no soy, y no pretendo serlo, solo quiero mostrar mi vida, mi realidad.
Soy un soñador, alguien que sueña despierto, duerme consciente y espera lo que nadie desea, alguien que desea una vida y añora una época en la que nunca vivió, alguien que espera que el mundo recupere su pasión, su amor, su razón de girar, que cree en la humanidad y en la vida, en el respeto y la tolerancia, alguien que se entristece con cada noticia de guerra o de muerte, alguien con una mente libre pero un corazón atado, alguien que añora la libertad que sus cercanos le han quitado, que cuando pide libertad y pelea por ella lo único que recibe es una cadena más larga, alguien que lucha por algo en lo que no cree, que se esfuerza por los objetivos que no espera que se cumplan, no por estupidez o ignorancia sino por miedo y por opresión, viviendo una vida que no le agrada, que no disfruta, que no ama.
Alguien que olvidó lo que es sentir, que no recuerda cómo es reír, alguien que no sabe cómo es disfrutar, que no ha podido llorar, no por fuerza o valentía sino por haber olvidado como se sentía. Quisiera recuperar esos días cuando las dudas que hoy se acumulan en mi mente y angustian mi alma no existían, cuando era feliz y no lo sabía, quiero un mundo donde las personas puedan vivir sin tener el sentimiento que yo tengo, donde sean libres de elegir y de vivir, de hacer y de querer, de soñar y de amar, es una pena que solo sea un sueño, una utopía, aunque dicen que de las utopías nacen las realidades.
Esta es mi realidad y no sólo la mía, la de todos los que viven a mi lado pero nadie se da cuenta de ello, que todos puedan ver la realidad y que les pueda surgir el deseo de cambiar es mi esfuerzo, mi deseo, mi sueño, poder crearlo no sé cuánto tiempo pueda llevar, cambiar el mundo es muy difícil, ya lo intenté, como gratitud alargaron mi cadena aunque sin darme cuenta, la volvieron a acortar porque nadie está dispuesto a sacrificar algo por el bien de los demás.
Siempre es obligación de otros cambiar, nunca nos responsabilizamos por el mejorar, sólo por el señalar, hoy no sé si estoy triste o enojado, tal vez decepcionado pero sé que tengo ganas de llorar aunque no puedo por ignorancia, seguramente, no por deseo, quisiera poder cambiar, no el mundo, sino a mí, poder ser la persona que deseo, la persona que anhelo, con sueños y ambiciones, no vivir como me indican otros, con sus deseos y razones.
Quiero ser libre, cambiar el mundo, crear un lugar para las personas que amo donde la música sea un derecho y la libertad una obligación, donde el conocimiento sea deseado y no denigrado, quiero ser libre y liberar a mis cercanos y no sólo a ellos sino también a todos los humanos, que todos puedan vivir en mi mundo en que todos puedan ser libres.
Este es mi sueño, un deseo, un capricho, una utopía. Ya sé que soy un raro pero sé que hay más personas con un deseo como el mío aunque nunca los he visto, nunca he oído hablar de ellos, soy un alma triste y afortunada que posee todo pero que se siente dueño de nada.
Porque no sirve de nada tener alrededor el bien sufragado si la mente trata de ser libre y el corazón está atado. Soy alguien que aunque está fuera, se siente encerrado, alguien que desea jugar con el sol y bailar con la luna, soy un extraño en mi propia casa, alguien que quiere hacer la guerra con honor, luchar contra mis opresores, liberar a mis semejantes, ser libre, vivir en paz, disfrutar de mi vida y poder soñar.
Colaboración de Fernando Ortiz
Guatemala